Miembro de REMES

Miembro de REMES
Autor, miembro de Red Internacional de Escritores

martes, 15 de mayo de 2018

Reseña de Yolanda Cabezuelo Arenas sobre mi novela documental: La afilada navaja de Ockham I. (Publicada originariamente en Las nueve musas)


https://lasnuevemusas.com/bajo-el-peso-de-una-ley-viciada/

BAJO EL PESO DE UNA LEY VICIADA

Quien tiene entre sus manos un libro, lo abre y descubre la primera página, está descubriendo todo un mundo de sensaciones que a partir de ese momento formará parte ya para siempre de su memoria: es la magia del papel impreso, de las bellas encuadernaciones, de las ideas contenidas y expresadas.

Y cuando en esa obra está contenido el pensamiento, la vivencia, o parte del alma de su autor, y se tiene la suerte y el privilegio de contarle entre los amigos más valiosos, el placer de la lectura de vuelve inenarrable, e irreprimible el deseo de trasladar a otros lectores la conveniencia -casi la necesidad- de adquirirlo para disfrutar de una experiencia semejante.

afilada navaja de ockhamTiene Ignacio Fernández Candela la habilidad de separar sus emociones para presentar una experiencia propia tan injusta y grave como la narrada en La afilada navaja de Ockham desprovista del humano y comprensible rencor en el que cualquier otro autor hubiera podido caer; esta habilidad consigue que el lector comprenda perfectamente el alcance de la experiencia, se solidarice con el narrador, y tome nota de su propia vulnerabilidad; porque la experiencia de Ignacio Fernández Candela podría ocurrirle a cualquiera, por el simple hecho de encontrarse en el lugar y el momento propicio.
Ignacio Fernández Candela es un gran periodista español, conocido por expresar su opinión sin rodeos ni divagaciones, y sobre todo sin ambigüedad. Persona de trayectoria profesional seria e impecable; compañero atento; entrañable amigo; sin una sombra de duda en lo tocante a la honradez personal; y sin embargo fue confundido con un peligroso atracador, detenido y sometido a un trato kafkiano  y vejatorio. Y no en un país cualquiera, de éstos en los que las garantías y derechos brillan por su ausencia… sino en España, en Madrid, en marzo de 2009.
Cuando el lector se adentre en la narración de la historia vivida por Fernández Candela, advertirá con horror que si estos hechos han sido posibles en la persona cuyas cualidades acabamos de describir en el párrafo anterior, que no son comunes en estos tiempos de valores perdidos, cualquiera de nosotros podría verse en la misma indefensión, por el simple detalle de estar sometidos al azar de encontrar en nuestro camino funcionarios que no merezcan formar parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
El mismo autor distingue a éstos de los otros: los que tanto reconocimiento merecen por méritos propios y de entrega a su labor, con una exquisita mención en las dedicatorias del libro:
“La sombra de los menos nunca oscurecerá la grandeza ni la calidad humana de la mayoría”.
Y no obstante, esos menos existen, ostentan autoridad, y en caso de verse uno en la situación que tan bien describe Ignacio Fernández Candela, “La afilada navaja de Ockham” puede servir como la mejor guía de actuación: Todo lo que narra Ignacio Fernández Candela ocurrió de forma accidental; y le ocurrió a él como podría haberle ocurrido a usted, o a mí: a cualquier persona por honorable que sea, simplemente por estar en el sitio equivocado y en el momento equivocado.
“Es la existencia un campo de tragedias con las que aprendemos a convivir, desenvolviéndonos con pericia para evitar muchos males que afectan de continuo a nuestro prójimo. Sin embargo nadie está exento de sufrir uno de esos males que tendemos a mirar de reojo con el temor de que fueran a afectarnos.”
Nadie. Ni siquiera usted.  
Cualquiera de nosotros puede verse tratado con brutalidad, esposado en postura humillante y dolorosa; obligado a dormir entre las ropas del jergón de una celda, llenas de restos de orina ajenas.
Cualquiera puede tener que enfrentarse después a un procedimiento en el que empiecen a quedar claros los conceptos de suerte y oportunidades en la observación del juez que instruye o el verdadero interés del abogado de oficio -de algunos, que como bien diría el autor de “La afilada navaja de Ockham”, son los menos, pero son-.
El lector podrá comprobar que es posible la lucha de David contra Goliat, y que la razón prevalezca a pesar de lo titánico de la lucha, y quedará ya enganchado a las Letras de Ignacio Fernández Candela cuando de comprender un tema de actualidad se tratare.
De las muchas frases dignas de ser recordadas que se incluyen en la narración de La afilada navaja de Ockham, una me ha llamado particularmente la atención: “La Humanidad no puede creer en sí misma por el resultado de sus obras. Sólo cuando cuando renuncie a la ególatra conquista de sus futilidades, podrá despertar y así ver”
 Ha sido para mí un privilegio entregarme a la lectura de La afilada navaja de Ockham, en primer lugar por haberme distinguido su autor con el deseo de conocer mi criterio; y desde luego por haber tenido la oportunidad de disfrutar de una obra trepidante, magistralmente trabajada, y que cumple además la función de instruir al lector cual guía de supervivencia ante situaciones absurdas en las que pueda verse atrapado, sin merecerlo ni esperarlo, bajo el peso de la ley en su forma más viciada.

"ZAMBRA DE AMOR". Autor: Luis Esteban Pareja. (Reseña publicada originariamente en Las nueve musas).


https://lasnuevemusas.com/zambra-de-amor/

http://www.editorialqm.com/noticias-y-eventos-literarios-del-mundo/esta-proxima-la-publicacion-del-libro-de-poemas-zambra-de-amor-autor-luis-e-pareja

Ignacio Fernández Candela

Escribir Literatura verdadera es contrastar, mediante el tamiz de un genio creador,  idea y sentimiento.

Identificar el devenir de la experiencia y asimilarlo por la impresión sensible que nos provoca.

  Así crea el artista de la palabra. La creatividad se rige por criterios limitadamente cognoscibles, pero otros son sublimados dependiendo del autor. Con el poeta de Zambra de Amor la rima canta al Cielo y rinde culto a la idea de la excelencia literaria. Es admirable un magín que despliega destreza creativa y una sensibilidad fulgurante de excelsas inspiraciones. Infrecuente el hallazgo, Luis Esteban Pareja ha facilitado un descubrimiento singular.
  Siempre he percibido, desde la intimista sensación de lo intuitivo y la objetividad del criterio intelectual, como observador de la existencia y de la consideración de una posible memoria del alma que dicta los designios del consciente por la inspiración de las emociones, que no solo las personas que nos sorprenden son instrumentos del destino para satisfacer nuestros instintos vitales del espíritu, sino que también sus palabras puntuales, y a propósito de una señal divina,  marcan el recuerdo del subconsciente, del infinito que emerge de lo terreno y aflora a la mente como si reconociéramos esa vivencia que sucede llegado el momento distinguido.
  Una intuición del alma por la memoria eterna de las vivencias que llegan cuando el tiempo marca el destino del reconocimiento. Me sucede con Luis Esteban Pareja, con el Poeta de la maestría en la sensibilidad de la expresión comunicadora, verso y prosa con dominio de un alma evolucionada que en el reloj de sus creaciones marca la hora de comunicar el talento del corazón. No solo con su personalidad en singular donosura y atemporal significancia siendo personaje irrepetible, también con la expresividad en la rima de su sentir andaluz, de sus ritmos interiorizados con latido de corazón sureño que rinden homenaje a la purista tradición del Arte en su esplendor histórico y que se desgrana en Zambra de Amor.
  Reconocido el autor por la intuición del espíritu y la memoria recreada del destino en su encuentro temporal, saber del Poeta me ha trascendido al título de su poemario, con el palo más antiguo de Flamenco, Zambra, prendido de virtuosismo en la sensibilidad y rotunda pasión, en la sublime comunicación del Amor dulcificado a la par que energizado de carácter y mimo. Zambra de Amor es de innata concepción espiritual, sacada de unas entrañas vitales por una garra de creatividad que acaricia sólidamente la dulce dimensión de una Andalucía transmutada, donde García Lorca pervive y Miguel Hernández acompaña. Redivivos en la memoria del destino como en la intuitiva creación de un Poeta del alma y el tronío que ríe y llora la experiencia sureña, la sangre española templada de sol y sombra, de tendido y guitarra, de pinreles danzantes y manos ramificadas en hermosos y extasiantes edenes de brazos  al ritmo de castañuelas, junto al vaivén del viento que exhala una Zambra.
  Luis Esteban Pareja González se personifica en la poesía como su tierra, se allega a Portugal y rema los mares del mundo para aterrizar en Granada; luego se expande en un cielo que cubre de estrellas la infinita armonía de las músicas que perduran con sones aflamencados y evocan el tiempo sin tiempo de una Andalucía cuya historia no es contada por lo temporal, sino por la prodigiosa sencillez del poema que se integra con la palabra, abarcando la extensión de los campos, los muros de la Historia y las piedras de las cuevas que en Granada cobijaban la danza del gitano con ritmo doliente en un monte sagrado. Así canta, reza, duele, escuece  el poemario. No se arranca de las entrañas una vez que se clava, con la convicción sensible de un milagro creativo, inusual y legitimado por la grandeza de la evocación poética de lo universal.
  Reconozco al Poeta genuino cuando me duele y escuece al inyectarme su alma con incisivo júbilo hasta fluirme por la sangre y conformar parte de mi ser: indivisible ya de mi conocimiento por lo sentido y el privilegio de reconocerlo con indeleble experiencia de admiración. Luis Esteban Pareja me ha contagiado de versos que trascienden y perduran. No hay cura ni desmemoria; solo huella.
  Con Luis Esteban Pareja la Andalucía poética nos trasciende, se percibe inmersa en el papel como una oda anudada con hilos de seda, trasladada al espacio eternal de una rotunda inspiración desgranada de sueño y embeleso; este último más real en la poesía de un brujo de Huelva, maestro de magias gitanas y payas, mezcla de raza en espíritu compartido, ilimitado, que se remonta en su expresión atemporal al palo de Zambra, para implicarse el verso de Amor con el aroma de la tierra sureña: la entrega del alma en una estrofa singular, extrema y dulcificada de pasión, por una tierra andaluza que clama sus deslumbrantes dones. Suspira la garganta del poeta que exhala fuerza y nostalgia, poseído de divinidad y humana excelencia. Poeta de amanecer, Luis Esteban Pareja exhibe sensibles e inmensas intimidades de un Sur unificado; clamor de atardeceres, Andalucía se canta, se duele, se muestra, agoniza de placer con aureola de manos alzadas que describen el Flamenco más intuitivo por la rima de Zambra.
"Y si quieres despacito vete marcando el compás,
antes de que doblen campanas… ¡que también quieren hablar!
Yo no sé cómo se llama quien tanto a mí me conmueve,
en ese rincón “encelao”, donde un amante y su amada;
¡Un Artista y su Guitarra! …
Ronean con sus quejíos cuando sus cuerpos se abrazan".
Luis Esteban Pareja
Olé Poeta, Olé.

miércoles, 21 de febrero de 2018

"EL TRIUNFO DE ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA". Autor: ENRIQUE DE DIEGO




La Cruz de Pedro J Ramírez

Inesperado encuentro con una verdad obligadamente denunciada, este libro traspasa la ligereza moral de las infidelidades y se sumerge en un submundo de rastrero oportunismo con el pretexto del maltrato a la mujer. Una serendipia de Justicia es lo que resulta de El Triunfo de Ágatha Ruiz de la Prada cuyo autor Enrique de Diego ha encontrado un núcleo controversial muy a propósito para desenmascarar una mafia manifiestamente criminal y que ha provocado miles de víctimas inocentes, tras los postulados dictatoriales de lo que arteramente se ha denominado violencia de género. Detrás de esa reivindicación subyace un vasto y repugnante negocio de falsificación jurídica y social que ha lucrado a estafadores sin conciencia. De Diego lo ha denunciado con docta firmeza.

En España no existe profesión más falseada, comprada y mezquinamente chaquetera que la del Periodismo, salvo que no se comulgue con la tergiversación permanente de la información al servicio de pagadores corruptos. Antaño Anson y actualmente Évole, verbigracia, son muestras rastreras de cómo usar con fines degradantes el ejercicio de la palabra pública al servicio de intereses manejados desde la sombra. Son adalides de la farsa que sintomáticamente ha envilecido la sociedad española. Quien no se pliega al sometimiento es perseguido o ignorado. Paradójicamente, los miserables sin honra son respetados por esa vil apariencia de los engaños pagados con el sueldo de la corruptela aceptada y de la que maman tantos parásitos. Así es el periodista español salvo honrosas y meritorias excepciones.

En el caso de rebeldía honorable nos encontramos al escritor Enrique de Diego y una trayectoria periodística que desmonta la hipocresía de la corrección política, en realidad un eufemismo que describe la docilidad ante la injusticia y la podredumbre generalizada que desuela España. No podía ser de otro modo que un periodista independiente denunciara sin ambages, la repulsiva doblez moral que prostituye a la Justicia presuponiendo la culpabilidad del inocente por artificios demagógicos y excluyentes que vulneran los más elementales Derechos Humanos.

Desenmarañar esta trama de malignidad sin escrúpulos es posible describiendo la vida y milagros de Pedro J. Ramírez, quien con ingenua vocación de vividor a contrarreloj parece haberse entregado en brazos de un verdugo con el que no podía contar sin traicionar a su exmujer, dama de España, Ágatha: el verdugo propio de la inconsciencia y el egoísmo en brazos de una mujer arribista, su Cruz,  que queda desenmascarado tras la leída de este libro ya icónico. Repugna cuanto se demuestra en él con pruebas y declaraciones de afectados que delinean en ocasiones los rasgos ¿sociopáticos? de las mujeres denunciadas. La feminidad es mucho más que eso. No por ser mujeres son dignas como tampoco por ser hombre se es culpable sin presunción de inocencia que valga.  Y así debería ser legalmente. A tenor de estas líneas magistrales,  Cruz Sánchez de Lara es un arquetipo de bajeza según sus actos profesionales y personales meticulosamente descritos en esta obra que deja en evidencia la putrefacción con que se manejan algunos togados: al dictado de una maraña de dogmas delictivos, trampeadamente encajados en las arbitrariedades jurídicas de ventajistas sin conciencia.

Resulta de una aparente narración de vicisitudes extramatrimoniales y de traición personal, una excepcional oportunidad para descubrir en esencia la trama delictuosa que la violencia de género ha conformado con manifiesto desprecio a la Justicia, la verdad, la honradez y el decoro que se presuponen en abogados y jueces, cuyos comportamientos son de comunes delincuentes pero justificados tras la patraña del género selectivo.

Esta obra va un paso por delante de la intencionalidad de generar un debate contra una de las más execrables injusticias que generaliza, delirantemente, la posición del hombre y la mujer en la sociedad al margen de su catadura moral o carencia de escrúpulos. Debería concienciar a las víctimas y reunirlas con ánimo reivindicativo en las calles, para cambiar estas aberrantes situaciones que aprovechan oportunistas sin moral para lucrarse de sus perjudicados.

  Una aberración que se demuestra fehacientemente con el Triunfo de Ágatha Ruiz de la Prada frente a la tibieza personal de un Pedro J Ramírez que puede estar cargando, sin saberlo, estulta ingenuidad,  la futurible cruz que su actual mujer ha sido para tantos otros-incluido un torturado hasta la extenuación exmarido que sabe bien de quién se trata-con esas formas de malignidad que se gasta en los juzgados. De qué no será capaz fuera de ellos.

Ignacio Fernández Candela

martes, 21 de junio de 2016

Reseña de Enrique Gallud Jardiel sobre mi novela: La pequeña puerta del Cielo


Currículo de Enrique Gallud Jardiel:

Ignacio Fernández Candela: La pequeña puerta del Cielo, Entrelíneas Editores, Madrid, 2013. Editorial Pelícano, Miami 2011.



Ignacio Fernández Candela es un hombre polifacético. Ha destacado como pintor, como poeta, como conferenciante y, lo que más nos interesa aquí, como novelista, un campo en el que ha hecho oír una voz propia y que merece una especial atención. Su vida, llena de vicisitudes y —¿por qué no decirlo?— de aventuras a la moderna, le ha servido para acumular unas experiencias que son materia literaria de primer orden. No hablamos de elementos autobiográficos, lo que siempre resulta más socorrido, sino de un profundo conocimiento no sólo de los hombres, sino también de la sociedad en la que a su pesar tienen que vivir esos hombres y cuyas injusticias tiene que soportar día tras día.
        
    La pequeña puerta del Cielo es una novela impactante. A diferencia de la mayoría de las acumulaciones de páginas impresas y encuadernadas que hoy en día se venden como si fueran libros reales, esta obra es un proyecto completo y muy logrado, con su tema, su argumento, su mensaje, sus peripecias y sus reflexiones, en el mejor estilo clásico de lo que una novela debe ser, pese a sus connotaciones futuristas.
         
    Confluyen en ella tres historias con un eje común: la despiadada y merecida crítica a una sociedad deshumanizada que todos toleramos en silencio, lo que nos hace de alguna manera merecedores al sufrimiento que tal esquema de cosas nos inflige. Un despiadado asesino en pugna con sus semejantes, un sacerdote que cuestiona dos mil años de hipocresías y, sobre todo —lo que más nos ha conmovido—, la magníficamente detallada historia de un anciano estafado por las maquiavélicas artimañas de la banca. Ismael Bellver, despojado de lo suyo por un sistema corrupto y por una burocracia insensible, muestra una grandeza digna de los mejores personajes de la novela realista rusa o francesa. Sus andanzas en su intento de recobrar lo que legítimamente es suyo nos recuerdan a los sufrimientos del personaje balzaquiano de Cesar Birotteau, el desdichado arruinado de la novela de su mismo nombre que vaga, desesperado, por París intentando conseguir unos pocos francos para evitar la ruina y el suicidio. El personaje de Fernández Candela no tiene menos grandeza que el de Balzac.
       
    Con todo ello, la novela tiene además un estilo fuerte, intenso, caso despiadado. No se trata de agradar al lector, sino de sacudirle en lo más profundo de su mente y sus sentimientos, de hacerle ver lo que nos rodea y hacia dónde vamos, cuál es el resultado lógico e inexorable de este mundo inhumano al que todos contribuimos y cuya radical injusticia no podemos ver, quizá por estar demasiado inmersos en él. Vista con la perspectiva del tiempo, nuestra época parecerá una de las más injustas de la historia de la humanidad, bajo su aparente capa de civilización, decoro y corrección política.
       
    Recomiendo de veras la lectura de esta valiente denuncia de los males de nuestro tiempo, una novela con muchas sub-tramas y con gran variedad de elementos, pero centrada en el dolor innecesario y la injusticia, esos eternos compañeros del hombre desde el principio de los tiempos y de los que aún no hemos sabido librarnos.
Enrique Gallud Jardiel

martes, 3 de mayo de 2016

"EL ARTE DE HACER DE TODO". Autor: ENRIQUE GALLUD JARDIEL

Editorial: Espuela de plata. 
ISBN 978-84-16034-63-5

 El origen extraterrestre, y más allá, de Enrique Gallud Jardiel

  La risa es un don nada improvisado, un viático del alma que forma parte de la existencia humana como el cielo que cubre nuestras cabezas: son dimensiones ilimitadas que nos recuerdan el esplendor de una intención sabia y Dios a veces se personifica muy intencionadamente en mentes privilegiadas como la de Enrique Gallud Jardiel. Tan espontáneamente se comunica el autor con la magia del humor que pudiera parecer hasta extraterrestre.¿Qué esperar de quien en una entrevista dice que el humor es una fuente de felicidad? ¿De qué otro mundo maravilloso llega alguien así?

  Pero consta en los registros natalicios que es digno hijo de sus padres- Rafael Gallud García y Mary Luz Jardiel Sánchez-, actores entregados a la sublime misión de instruir y entretener a los participantes de la carrera por la vida y el espíritu que es este valle de lágrimas, siendo además ente seleccionado entre millones de almas como nieto de Enrique Jardiel Poncela. De casta viene el galgo que dice el aforismo popular, aunque yo creo que nieto y abuelo comparten una esencia ontológica que se condiciona, más allá del orden cronológico, en el ingenio sin par que representan los dos a través de sus obras. 

  Enrique Gallud Jardiel ya es un personaje por sí mismo, de los que se fabrican en otro espacio de las inspiraciones para luego manifestarse con esa tremenda diferencia que identifica a los genios y encima con salerosa  distinción. Cuando se lee su obra El arte de hacer de todo también se vislumbra al personaje narrativo que posee una capacidad innata para redimir las tristezas de la existencia y trocarlas en sonoras carcajadas. Imbuirse de talento humorístico versado en la idea más sencilla o la apariencia más insignificante solo está al alcance de los Magos y saber comunicar al prójimo para alentarle con sonrisas y risas encadenadas es todo un milagro que forma parte de los insondables misterios del sentido primero y último de la existencia. A mí me da que es un profeta. Cualquier día levita tal cual aligera peso al lector que se olvida de las preocupaciones riéndole con ganas las benditas gracias continuadas de su magín asombroso.

 Las obras denominadas de "autoayuda" cobran un nuevo significado en la mente crítica e insoslayablemente original de Gallud Jardiel. Solo iniciar el libro ya se empiezan a esbozar unas sonrisas que se convierten en toda una declaración de intenciones sobre el concepto mayúsculo del Humor. Leyendo el índice se colige la originalidad como un prolegómeno de lo que en pocas páginas se convierte en una apoteosis sostenida de sarcasmo inteligente, sátira con elegancia, e ironía desternillante a la par que aleccionadora.

Minimizando el mundo a la vez que se enaltece la cama, encontrando las formas de malograr una entrevista de trabajo mientras intentamos salvar de la pobreza a los bancos; formulaciones de éxito para corales polifónicas sin menoscabar la belleza del elogio a la mugre; así como desfasar la Navidad desmontoñando el mundo como solución demográfica son esas sugerencias dispares que, a modo de totum revolutum, resumen el objetivo de esta encantadora inspiración literaria que nos explica sobre El arte de hacer de todo. Obviamente, con semejante despliegue imaginativo, su autor demuestra que hacer de todo es un arte que está a la altura de unos pocos privilegiados.

  Creo en el prodigio que representa Enrique  tras comprobar nuevos matices de mi persona-los muchos ritmos, contrastes y volúmenes de mi risa, con la que convivo más de cincuenta años-cuando sorpresivamente no paraba de encadenar sonoras carcajadas con la lectura de su obra. Intuyo sus libros sorprendentes que leeré bajo el mismo prisma del ingenio creativo, de soberbia factura, que demuestra sin fin.

 No es nada sencilla  la observación magnificada de lo cotidiano para transformarla en excepcional con un humor fácil, sublime y a todas luces excepcional, inusitado y, sobre todo, trascendente. Porque creo que con la risa acariciamos los más excelso de nuestra razón de ser más allá del teatro de las apariencias, somos de nosotros mismos en una genuina representación de nuestra voluntad de ser aquí donde estamos y allá donde estaremos. Seguramente la risa habrá de acompañarnos traspasando los límites de este orbe que se toma todo tan en serio, siendo solo un solemne, dramático, trágico pero engañoso espejismo; no como la risa inspirada, dulce y embriagadora de nuestra voluntad por brindarnos felicidad, tal y como nos la otorga nuestro emblemático autor: puro realismo del alma.

 Su ingenio no es nada furtivo sino esplendoroso, tajante e inimitable.

  No todo intérprete sabe cómo redescubrirnos en este solaz fenómeno del humor. Enrique parece ser un mensajero de la memoria restaurada de nuestra esencia divina. Por algo poseemos la virtud de reímos y nos convence la intención maravillosa de la sonrisa multiplicada que desparrama con pasmosa sencillez un  elegido como este autor, sabio por convertir la palabra en un universo expansivo de imaginación, de espectáculo lector y aliciente lúcido de esperanza, porque sus letras poseen la capacidad de imbuirnos alegría, satisfacción, positividad y fe por la razón humana de lo constructivo en conexión directa con una Creación que no deja nada al azar.

  Recomiendo El arte de hacer de todo a cuantos sepan y quieran reír porque aquí no hay medias tintas. Si uno quiere atragantarse a carcajadas no hay mejor instrumento mental para tan extraño menester. A mí me basta con quedarme sin resuello de tanto reír entre página y página; menester extraño también, involuntario eso sí,  pero es estímulo reflejo e inevitable con esta singular lectura.

 Enrique Gallud Jardiel no será extraterrestre pero una cosa es suponer que tiene acreditado su nacimiento documentalmente y otra que exista el certificado. Este tio no es de este mundo; a saber de dónde salen ingenios tan escasos y raros sobre esta Tierra común. 



viernes, 18 de marzo de 2016

Mi 12º libro. Marzo 2016. Retro España del siglo XXI y el mundo perdido



                                                               ENLACES                                           Disponible libro en Kindle
Disponible libro en papel.
  
Editorial: Shared Pen Edition. Chicago. Illinois. (EEUU)
Páginas: 348.
Año: Marzo 2016.

 Ignacio Fernández Candela, Madrid, 1963, también conocido como Ignacio F. Candela, es novelista, ensayista, poeta, crítico literario y pintor artístico, de carácter profesional, cuyas prolíficas actividades y obras están profusamente referenciadas en buscadores como Google. Es autor, hasta el momento, de doce libros con carácter nacional e internacional y ha escrito miles de artículos en medios profesionales de opinión.
 
   Durante dos años aportó su trabajo-portada-tribuna-en El Imparcial.es tras conocer personalmente y otorgarle su valoración el Académico de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, D. Luis María Anson, quien presidía el periódico digital que fundó en el año 2008 siendo editado por la prestigiosa Fundación y Universidad Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.
 
   El autor escribió noventa columnas semanales, con una audiencia de cientos de miles de lectores e incluso con escritos que contaron con más de un millón, posicionados en primeros lugares de buscadores en Internet, tratando múltiples temáticas de los años 2014-2015.
 
   Retro España del siglo XXI y el mundo perdido, compila estas colaboraciones de Ignacio Fernández Candela en El Imparcial.es que fueron celebradas por los lectores con multitudinaria interacción en las redes sociales y reconocidas por su originalidad en el tratamiento de las problemáticas, la singularidad del estilo literario, así como la perspicaz capacidad de observación que advertía, a modo de vaticinio, sobre las circunstancias en que está sumergida España y el orbe del que formamos arriesgada parte.

    (INCLUYE EL ENSAYO: Retro España socio política del siglo XXI. Causas de la radicalización).

Enlace:  Obra literaria completa. Disponible.

        -----------------------------------------------------------------------------------------------

Luego, inesperadamente,  surgió el juego sucio por parte de El Imparcial.es ejerciendo mobbing contra mi persona.



Para defenderme del atropello de Joaquín Vila, director del periódico, y la insensibilidad deshonesta de Anson, creé un blog, denunciando la situación aberrante de abuso, que al día de hoy pisa en buscadores como Google los talones de El Imparcial.es. 
Frente a la guarrada de El Imparcial.es, defensa de mis derechos sin dejarme avasallar.




 LA GUARRADA DE EL IMPARCIAL.ES. ÉTICA SEGÚN ANSON.
http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/




miércoles, 3 de diciembre de 2014

Prólogo para: "LEGIONARIO EN BOSNIA 1993. 15 relatos cortos para una guerra larga". Autor: MIGUEL RIVES BERNADAS

Disponible en Amazon.es, entre otros espacios.                                                              
    
                                        Prefacio



Miguel Rives Bernadas es un militar a la vieja y prodigiosa usanza. Un soldado español de los de siempre que cumplió con su deber en los difíciles años noventa. Desde entonces el orbe se ha enconado de un modo nada imprevisible para el autor de esta obra.

El mundo desavisado se llama a sorpresa con los acontecimientos que regurgitan violencia, a modo de una mala digestión histórica, en esta actualidad decadente en que las civilizaciones parecen enfrentarse buscándose un Armagedón. A nadie debería extrañar las consecuencias de haberse desarrollado unos derroteros nada afines a la voluntad de pacificación. Será que en el destino de la Humanidad y en las pobres inteligencias que convierten en beligerancia lo que debería ser natural convivencia, no existe otro horizonte que la confrontación con masiva llamada a la desintegración tal y como sucedió en guerras como la de los Balcanes.


Miguel Rives Bernadas sabía desde aquel tiempo,  como miembro de las fuerzas de pacificación, que el sino de Occidente estaba irremisiblemente ligado al enfrentamiento con la radicalidad musulmana que en estos feroces tiempos del siglo XXI está siendo encarnada por el Estado Islámico como amenaza global y radicada en el extremismo ilimitado, simbiosis de salvajismo e intolerancia ideológica, aún más extremista con el pretexto religioso y excluyente.


Legionario en Bosnia 1993 se convierte en un referente de nuestro presente mediante el enraizado conocimiento de la idiosincrasia exaltada que prolifera en las guerras como fue en la Antigua Yugoslavia, paradigma de escisión que luego ha sido reiterado en no pocos conflictos armados que tienden a aglutinarse en una beligerancia de carácter mundial. Desgraciadamente,  nada queda exento de la amenaza que prolifera como prolegómeno de una confrontación a gran escala que no queda inadvertida en estas páginas, donde se relatan magistralmente los mismos odios de entonces como los de ahora, con  el paliativo de las actitudes nobles de otros que lejos de la confrontación han buscado valientemente el consenso por muy difícil que pudiera parecer conseguirlo.


Miguel Rives Bernadas, Oficial Legionario del Ejército Español, relata con singular observación y perspicaz análisis de los acontecimientos, durante momentos memorables del proceso de pacificación en los Balcanes, misiones junto a sus leales hombres de aquel 1993,  en que el mundo debió agradecer el esfuerzo de soldados de la ONU para mantener en paz una de las zonas más conflictivas de aquel entonces.


El paradigma del honor por las buenas causas queda reflejado en este libro con la acertada observación de un militar español que sabe expresar al detalle la complejidad de las misiones militares para mantener la paz ante el odio cerril de enemigos irreconciliables. Solo intentarlo fue una proeza histórica que con asaz inteligencia profesional el oficial Rives Bernadas describe con pinceladas de humor y entretenimiento, junto a una literatura acorde con las heroicas vicisitudes que se desgranan ante el lector con ritmo trepidante y moralejas inusitadas.


Todo un logro literario de quien antes protagonizó historias propias de novela, cuya realidad supera a la ficción. El mundo actual puede ser entendido con la lucidez profesional de un militar que se convirtió en gran conocedor de la idiosincrasia humana, en todas esas vertientes de violencia ancestral que hoy más que nunca amenaza con globalizarse. El autor sabe expresamente cuál es el origen de este torbellino de pasiones desatadas que desembocan  en conflictos armados donde siempre existirán abnegados hombres capaces de entregar lo mejor de sí mismos por sus semejantes. Un contrapunto de valentía en este orbe cobarde donde tan poco se tiende a valorar la vida del prójimo.


Ignacio Fernández Candela

Escritor-Crítico literario

martes, 10 de junio de 2014

"LOS CISNES NO TIENEN ALMA, LOS VIOLINES SÍ " Autora: MARÍA JOSÉ VOLTES



http://www.finisterraediciones.com/los-cisnes-no-tienen-alma-los-violines-si.html
               
http://www.fundacionmusicamaestro.com/


Escuchar el alma con sonido de violines

Nos acostumbramos a posicionarnos apasionadamente con la lógica pero paradójicamente las emociones nos trascienden hasta desubicarnos de la fría coherencia de la existencia. Sin embargo, este libro marca un norte emocional absorbente amén de inusual y nos sitúa, de manera asaz inteligente, en los beneficios de la sensibilidad no exenta de realidad asumida en un plano de fantasía tan natural como carente de efectismo artificioso. No es fácil escribir sobre las fantasías emocionales sin desbarrar en la exageración, todo lo contrario que conlleva la elegancia diversificada, musical, poética y amorosa de esta novela tan singular.

Son tres los factores que otorgan una excepcional eficacia narrativa a esta historia magistralmente compuesta:
 - La aceptación de la imaginación como una realidad trascendente donde no existen fronteras; así explayarse con una naturalidad muy a propósito para la misma esencia de la obra que destaca por su versatilidad sorpresiva desde el inicio.
 - La deducción exhaustiva que analiza la observación de las emociones hasta irrumpir en la magia de los sentimientos sostenidos. La relación entre Cuqui y Teodora es entrañable y se complementa con Daniela y Arturo. Teodora representa el simbolismo de la desafección con un mundo incierto que se suple con una filosofía eficaz de relativismo resumido en la ingeniosa frase: “Las cosas importantes son las que no sirven para gran cosa”. 
 - La Música como alternativa poética que en su sabiduría transmite el alma de las propias emociones y el conocimiento ponderado en que se basa su orden disciplinado para luego expandirse, sin medida, en un sortilegio acústico.

Pocos saben expresarse en el aparente desorden de las emociones a poco que ahondan en los entresijos de sus complicadas consecuencias. Sentir en ocasiones es un laberinto por temor a descubrir lo que existe detrás de esa sensación que nos convierte en vulnerables. María José lo explica con destreza en la sensible alternancia de los tres factores que destacan en la narración. Existen confusiones en el sentimiento que  frecuentemente se silencian para que el sordo murmullo de los magines se explique y pocos pueden escucharlo por la intimista complejidad que entraña una comunicación de esta índole reservada. Una gran mayoría calla esas complejas disertaciones del alma que tanto cuestan expresar. Para María José Voltes, sin embargo, la sordina del sentir no es instrumento de inspiración sino que convierte en alta voz aquello que se expresa con una armonía abracadabrante que se compone de personajes inauditos con los que nos familiarizamos acaso como reflejo de nosotros mismos, los lectores que nos sentimos revitalizados en un mundo de humanizados conejos.

Esta obra se explaya de originalidad en una intención desacostumbrada que sólo puede trascender con el resultado flamante que resulta al colocar todas las piezas de un puzle conformado de musicalidad, honda transmisión de inteligencia emocional y una intención de particularidad que sólo se advierte cuando accedemos como parte de ese espacio lector que nos ha reservado la autora en un mundo apasionante convertido en una evidente conejera. No nos sorprende la transmutación cuando, todo lo contrario, partimos de la base de que todo ha de estar transformado para comprender el porqué de esta elegante narración.

Existen fantasías que nos trasladan a lejanos mundos con la sensación de que algo dejamos atrás para imbuirnos de otra realidad. Se me antojan de imaginación grotesca, descarada y poco sutil porque he descubierto que existe otra manera de imaginar conteniendo la experiencia mundana sin desdeñar el tesoro de la fantasía. Una inventiva que nos implica de real emoción aunque nos inspire un conejo las más sublimes sensaciones que nos llegan al alma con los pies puestos sobre el suelo. Esa finura extrema de lo sutil pierde medida para expansionarse con una belleza inacostumbrada el pensamiento profundo que abarca el amor, la vida y la muerte desde la experiencia sentida de una vibrante vivencia existencial que narra de manera tan hermosa “Los cisnes no tienen alma, los violines sí”.

Era inevitable que concitara mi atención un título que aun siendo una prosa nos embebe en un proyecto poético imbuido de sabiduría, con una narración sencilla sobre los más complejos postulados existenciales que son como una caricia versátil al corazón; porque suave como la pelusa de un conejo es como se percibe el alarde inspirativo de estas letras repletas de romanticismo tenaz y consecuente.

Una opera prima de María José Voltes que se advierte inevitable en el impulso inspirador dada la capacidad creativa de una autora que aúna un sentido común versado en la sabiduría de la reflexión con un exclusivo discurrir emocional que nos traslada el alma a los infinitos placeres de la musicalidad; pura musicalidad universal para advertir que la forma de la vida es sólo una expresión ilimitada del espíritu que la percibe, siendo sublime incluso desde la percepción de un mundo hecho a medida de sensibles conejos. Como la vida misma, los violines suenan a alma.
 
Ignacio Fernández Candela 
Escritor-Crítico literario