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Autor, miembro de Red Internacional de Escritores
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martes, 13 de septiembre de 2011

"COMO ABEJAS QUE LIBAN EN SUS COLMENAS" Autora: MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ LÓPEZ (PEPA HERNÁNDEZ)

                                           
 




 LápizCero Ediciones, 2011.





            

La miel del ingenio en su magistral y particular colmena.

La existencia y la percepción de sus detalles conforman la previsible lógica que da sentido a las sensaciones que captamos de manera inteligente; sin embargo, a menudo nos quedamos con la impresión de que algo nos dejamos en el tintero ante la definición delimitada del mundo al que pertenecemos y nos rodea.
    Con María José Hernández ese tintero es sobradamente capaz de abstraernos hacia las lindes de un mundo detallado que sólo podemos conocer a través de sus líneas; todo queda atado y bien atado, escrito y magistralmente escrito y los conceptos se realzan con una dimensión extrapolada, como si asistiéramos a la descripción de un mundo sobredimensionado que nos faltaba por admirar.
   
Esta autora es de un sello de calidad literaria personal e intransferible. Ciertamente, de no contar con el ingenio sistemático de estas lecturas, nadie más que su ser intelectual podría darnos esas sensaciones únicas que sólo ella es capaz de transmitir.
    La Literatura es capaz de ahondar más allá de la apariencia y explayarse allende las limitaciones para advertir esos detalles que escapan de la definición y sus finitudes ...pero no toda literatura, sino la verdadera que María José Hernández practica con sagaz contumacia e ingenio versátil y sorprendente y que en su libro de Microrrelatos: “Como abejas que liban en sus colmenas” trasciende con una impronta de genialidad que desde siempre caracteriza su singular arte literario, ya  descollante en su anterior obra “Una noche sin estrellas”. http://fcandelacriticaliteraria.blogspot.com/2011/07/una-noche-sin-estrellas-escritora-maria.html
    No sólo se traspasan con sus letras la delimitación de los conceptos, también en el detalle desmenuzado asistimos a la creación de un espacio imprevisible, en cuya generalidad creativa es común la convicción de hallarnos ante una diferente manifestación de arte, párrafo tras párrafo, que en este caso conforman las celdillas de una colmena endulzada con la miel de la excelencia reflexiva.

“Como abejas que liban en sus colmenas” no es un libro al uso, más bien es una original e inusual concepción literaria realizada para epatar al lector y asombrar, con múltiples prismas interpretativos, el rutinario y sano ejercicio de la lectura y convertirlo en una miscelánea de sensaciones a cada cual más dispar, resuelta e imaginativa, contagiándonos del carisma de María José que itera, con soltura inusitada, la facilidad de lo ingenioso que para los demás resultaría imposible.

El acervo cultural es ilimitado para entremezclar ideas que desembocan en una paradoja contrastada, encadenada, sólidamente enraizada en los vaivenes imaginativos que sorpresivamente nos embaucan divertida, irónica o melancólicamente; delirantemente comprometidos o impactantemente delicados. En ocasiones nos traspasan las virtuales bellezas de un pensamiento inherente a la sensibilidad poética y en otras nos imbuimos del preciosismo en el detalle de la paradoja, la radicalidad de los contrastes sencillamente provocada por una esencia imaginativa, consistente y expansiva que cubre todos esos aspectos  que nos recuerdan la posibilidad infinita de la creación, incluso en la abstracción del concepto y la simbiosis de múltiples realidades según la mente pionera que la descubre.

Así pues, poseo la convicción, ante las letras de María José, de que el genio cabe en la preparación didáctica y la especialización del conocimiento aunque no son condiciones únicas de ella; los méritos de esta autora no sólo residen en ser estudiosa de las premisas de la intelectualidad con una corrección y elegancia literaria sobresalientes. El mérito mayor se asocia con el pionerismo en un espacio literario donde parece todo escrito hasta que se comprueba la sutil vanguardia de los propósitos creadores que se explaya con facilidad en lo que se adivina un don y que lleva la identidad propia de lo exclusivo.

Este libro de Microrrelatos es un ejercicio de estilo único y es sólo un atisbo de brillantez que debería haberse espaciado en páginas numerosas para abundarnos con la sensación de habernos sumergido en mar de insondables matices y planear los cielos de olas donde volar sumergidos o nadar planeando estos universos cortos donde, como dice su autora, “la ficción es ficción pero cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia”.

Todas y cada una de estas celdillas de “Como abejas que liban en sus colmenas” son el talento de una eficaz Reina de la Naturaleza creativa que nos vivifica en esa abejera de dulce miel, donde el ingenio es capaz de regalar sus maravillas libando del purismo propio de una privilegiada imaginación y una excepcional y aplicada virtud literaria sin parangón… ni falta que hace con el Universo literario tan completo que María José desarrolla impertérrita ante la dificultad o la imposibilidad, para los ajenos, de su escritura en una autora irrepetible.


Ignacio Fernández Candela.




martes, 12 de julio de 2011

"UNA NOCHE SIN ESTRELLAS". Escritora: MARÍA JOSÉ HERNÁNDEZ LÓPEZ (Pepa Hernández).

CRÍTICA LITERARIA de “UNA NOCHE SIN ESTRELLAS”. AUTORA: PEPA HERNÁNDEZ


Edición: Duelistas/i-print
Colección: Nistagmus Nº7
UN VIAJE AL INFINITO… DE IDA Y VUELTA

La premisa de la calidad se constata en la obra literaria  por la consistencia de lo carismático en las letras,  ante esa sensación exacta de excepcional que conlleva la óptima creación. Pepa Hernández no es una autora predecible, sus magines parecen ser de otros mundos que parece conocer muy bien.

Después del Bermellón de Chus Cuesta y el Libro de Malicia de Antonio Alfeca- magnífica novela de carácter intimista y decimonónico que parece escrita por una autora coetánea y poemario de espectacular simbología, respectivamente- llegó a mis manos un libro que en esencia formal se presenta en formato de librillo, para resguardar una gran obra de un fondo inusitado y sorprendentemente  dúctil, manejando los conceptos de la realidad y la fantasía como si no existiera una frontera racional que los definiera.

Así, Una noche sin estrellas de Pepa Hernández ( María José Hernández López) , abre el espacio de la ensoñación a un infinito de realidad que tan pronto nos allega a la más visceral cotidianeidad,  como nos eleva a las cumbres nada casuísticas de la Física Cuántica para envolvernos de infinita concepción propia, nuestra, universal donde todo es posible… allende los sentidos limitados de las imaginaciones corrientes y de las morales mundanas; los magines de esta obra son excelsos, consistentes a la par que ingrávidos, dramáticamente predecibles como misteriosamente indeterminados que alcanza sus máximos creativos en apenas unos párrafos con la realidad de un infinito consciente, sin despegar los pies del suelo. Asombroso.
      Fiti es un personaje de lo rutinario- junto a Didí, Françoise, Mafy- llamado a la gloria de la infinita trascendencia en un viaje que parte  desde un barrio de Madrid del que se regresa para volver a las estrellas.
La consistencia literaria se pergeña desde los primeros párrafos que nos anclan en unas rutinas plenas de visceralidad para, a la vuelta de las páginas, vernos inmersos en una realidad paralela que siembra de estrellas el universo desde las macetas terrenales; imbuidos de magia mezclada de lo común sin perder un ápice de su carácter la una y lo otro… perteneciendo durante la lectura a un espacio-tiempo tan particular como normalizado, aun llevados por las alas raudas que nos trasladan al origen de la consciencia de la infinitud, en una veloz e imposible comprensión de conceptos dispares de lo universal que, sin embargo, se nos antojan familiares, factibles y gratamente alentadores.

Estamos pues ante una lectura para el espíritu que reconoce el guiño de lo altísimo a poco que lo hayamos intuido en nuestras vidas.

Una noche sin estrellas lo mismo puede ser una realidad basada en fantasías excelsas que unas fantasías excelsas basadas en la realidad. No hay diferencia pero sí una sutil simbiosis que sólo se consigue con el absoluto dominio de las letras. El mérito de estas extraordinarias imaginaciones, estriba en que la autora crea una miscelánea de conceptos donde lo imposible nos queda normalizado, en tanto nos hipnotiza la sustancia literaria  magistralmente tratada.
     La maestría en las descripciones con una fusión de hierática realidad y una inextinguible fantasía es absolutamente seductora; el desleimiento de contexto e imaginación se explaya como lo más cotidiano de un espacio propio e intemporal.

Pepa da por hecho un propio concepto de realidad que no dista nada de la imaginación infinita y todo con una sencillez pasmosa, donde vive un sueño literario y lo convierte en algo asequible a las rutinas del lector. Acaso cualquiera podría salir volando al espacio de lo infinito cuando salga a la calle.
En el principio se  ancla el relato con verosimilitud visceral, una realidad que se funde con los detalles en pro de la solidez rutinaria de lo predecible… de golpe toda la apariencia desaparece y se crece la existencia como si nada fuera constatable siendo todo un infinito allegado.

¿Cómo se consigue tal grado de cercanía en lo excelso y en párrafos inopinados, nada previsibles y sorpresivos? Definitivamente, con ingenio. Pepa transforma en veraz lo aparentemente imposible, conforma sueño con  una parte  de lo evidente donde se entremezcla la fantasía lindante con lo infinito sin dejar de ser compartido con el drama y el conflicto social de nuestros días…¿cómo conseguir una amalgama perfecta de esa realidad y fantasía además de ahondar en la miseria social de los conflictos? Con ingenio absoluto.
      Ciertamente, este librito es de una tesitura literaria de madurez descollante y patente de un dominio del Arte de la escritura impecable. Es deslumbrante la capacidad de adaptación para tratar tanto de magnánimo en apenas unas páginas de esplendente, siempre, lectura.

La miscelánea de las temáticas sorprende por la yuxtaposición de la realidad más pragmática en descripciones taxativas, con la fantasía de carácter fenomenológico- asombrosamente imbuida de metafísica en esencia pura- junto a una poesía de racionalismo primigenio espectacular. Soy consciente de la complejidad de estas descripciones, pero sólo con la lectura de esta obra puede quedar la esencia pura de un íntimo regocijo que supone ser partícipes de sus magníficos valores y de manera tan sencilla.

Pepa Hernández posee una impronta creativa cuyo cometido literario descolla por la singularidad y control absoluto de lo inspirado. Ello aporta una solidez descriptiva que se rubrica, a modo de sello indeleble, en cada párrafo que aporta esa grandeza del valor de los pequeños detalles  donde lo infinito es sólo un concepto que bien podría ser inspirado como una partícula de vital ensoñación por nuestros finitos pulmones.
Ingenio, sensibilidad y destreza en el Arte literario, son algunas de las características que definen esta creación que es sólo una muestra de lo que puede producir una escritora de sólida capacidad inspirativa como Pepa Hernández: lúcidamente  excepcional.

Ignacio Fernández Candela