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martes, 21 de junio de 2016

Reseña de Enrique Gallud Jardiel sobre mi novela: La pequeña puerta del Cielo


Currículo de Enrique Gallud Jardiel:

Ignacio Fernández Candela: La pequeña puerta del Cielo, Entrelíneas Editores, Madrid, 2013. Editorial Pelícano, Miami 2011.



Ignacio Fernández Candela es un hombre polifacético. Ha destacado como pintor, como poeta, como conferenciante y, lo que más nos interesa aquí, como novelista, un campo en el que ha hecho oír una voz propia y que merece una especial atención. Su vida, llena de vicisitudes y —¿por qué no decirlo?— de aventuras a la moderna, le ha servido para acumular unas experiencias que son materia literaria de primer orden. No hablamos de elementos autobiográficos, lo que siempre resulta más socorrido, sino de un profundo conocimiento no sólo de los hombres, sino también de la sociedad en la que a su pesar tienen que vivir esos hombres y cuyas injusticias tiene que soportar día tras día.
        
    La pequeña puerta del Cielo es una novela impactante. A diferencia de la mayoría de las acumulaciones de páginas impresas y encuadernadas que hoy en día se venden como si fueran libros reales, esta obra es un proyecto completo y muy logrado, con su tema, su argumento, su mensaje, sus peripecias y sus reflexiones, en el mejor estilo clásico de lo que una novela debe ser, pese a sus connotaciones futuristas.
         
    Confluyen en ella tres historias con un eje común: la despiadada y merecida crítica a una sociedad deshumanizada que todos toleramos en silencio, lo que nos hace de alguna manera merecedores al sufrimiento que tal esquema de cosas nos inflige. Un despiadado asesino en pugna con sus semejantes, un sacerdote que cuestiona dos mil años de hipocresías y, sobre todo —lo que más nos ha conmovido—, la magníficamente detallada historia de un anciano estafado por las maquiavélicas artimañas de la banca. Ismael Bellver, despojado de lo suyo por un sistema corrupto y por una burocracia insensible, muestra una grandeza digna de los mejores personajes de la novela realista rusa o francesa. Sus andanzas en su intento de recobrar lo que legítimamente es suyo nos recuerdan a los sufrimientos del personaje balzaquiano de Cesar Birotteau, el desdichado arruinado de la novela de su mismo nombre que vaga, desesperado, por París intentando conseguir unos pocos francos para evitar la ruina y el suicidio. El personaje de Fernández Candela no tiene menos grandeza que el de Balzac.
       
    Con todo ello, la novela tiene además un estilo fuerte, intenso, caso despiadado. No se trata de agradar al lector, sino de sacudirle en lo más profundo de su mente y sus sentimientos, de hacerle ver lo que nos rodea y hacia dónde vamos, cuál es el resultado lógico e inexorable de este mundo inhumano al que todos contribuimos y cuya radical injusticia no podemos ver, quizá por estar demasiado inmersos en él. Vista con la perspectiva del tiempo, nuestra época parecerá una de las más injustas de la historia de la humanidad, bajo su aparente capa de civilización, decoro y corrección política.
       
    Recomiendo de veras la lectura de esta valiente denuncia de los males de nuestro tiempo, una novela con muchas sub-tramas y con gran variedad de elementos, pero centrada en el dolor innecesario y la injusticia, esos eternos compañeros del hombre desde el principio de los tiempos y de los que aún no hemos sabido librarnos.
Enrique Gallud Jardiel

viernes, 18 de marzo de 2016

Mi 12º libro. Marzo 2016. Retro España del siglo XXI y el mundo perdido



                                                               ENLACES                                           Disponible libro en Kindle
Disponible libro en papel.
  
Editorial: Shared Pen Edition. Chicago. Illinois. (EEUU)
Páginas: 348.
Año: Marzo 2016.

 Ignacio Fernández Candela, Madrid, 1963, también conocido como Ignacio F. Candela, es novelista, ensayista, poeta, crítico literario y pintor artístico, de carácter profesional, cuyas prolíficas actividades y obras están profusamente referenciadas en buscadores como Google. Es autor, hasta el momento, de doce libros con carácter nacional e internacional y ha escrito miles de artículos en medios profesionales de opinión.
 
   Durante dos años aportó su trabajo-portada-tribuna-en El Imparcial.es tras conocer personalmente y otorgarle su valoración el Académico de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, D. Luis María Anson, quien presidía el periódico digital que fundó en el año 2008 siendo editado por la prestigiosa Fundación y Universidad Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.
 
   El autor escribió noventa columnas semanales, con una audiencia de cientos de miles de lectores e incluso con escritos que contaron con más de un millón, posicionados en primeros lugares de buscadores en Internet, tratando múltiples temáticas de los años 2014-2015.
 
   Retro España del siglo XXI y el mundo perdido, compila estas colaboraciones de Ignacio Fernández Candela en El Imparcial.es que fueron celebradas por los lectores con multitudinaria interacción en las redes sociales y reconocidas por su originalidad en el tratamiento de las problemáticas, la singularidad del estilo literario, así como la perspicaz capacidad de observación que advertía, a modo de vaticinio, sobre las circunstancias en que está sumergida España y el orbe del que formamos arriesgada parte.

    (INCLUYE EL ENSAYO: Retro España socio política del siglo XXI. Causas de la radicalización).

Enlace:  Obra literaria completa. Disponible.

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Luego, inesperadamente,  surgió el juego sucio por parte de El Imparcial.es ejerciendo mobbing contra mi persona.



Para defenderme del atropello de Joaquín Vila, director del periódico, y la insensibilidad deshonesta de Anson, creé un blog, denunciando la situación aberrante de abuso, que al día de hoy pisa en buscadores como Google los talones de El Imparcial.es. 
Frente a la guarrada de El Imparcial.es, defensa de mis derechos sin dejarme avasallar.




 LA GUARRADA DE EL IMPARCIAL.ES. ÉTICA SEGÚN ANSON.
http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/




miércoles, 29 de mayo de 2013

Nueva novela en la Feria del Libro de Madrid 2013: La pequeña puerta del Cielo

Edición española de la novela ya publicada en EEUU.

Prologada la obra por D. José María Ruiz-Mateos, se presentará durante la Feria del Libro de Madrid 2013, en el Parque del Retiro.

Publicada por Entrelíneas Editores. 2013.



miércoles, 27 de julio de 2011

"PAN DE RANA". Autora: INMA MILLÁS


      
              









LápizCero ediciones 2010



                                        Con la muerte nos hemos dulcificado, inexorablemente

“Dejad a los “muertos” que entierren a sus muertos” decía Jesús, quizá conocedor  en los misterios del espíritu, de que “muertos” eran aquellos que desconocían el significado de un plan divino en el que, en apariencia, todo finalizaba con una tumba bajo tierra.

Inma Millás no sólo comulga con esa intuición, sino que también sabe que es inútil clavar la tapa del ataúd del cual habrá de salir a pasear un esqueleto, una vez pasado un prudencial tiempo de la descomposición orgánica; así quede todo bien rebañado. En este libro, la muerte es sólo un evento del que ha de surgir uno mayor y no definitivo.

La realidad en la literatura de Inma, es un bote de esencia prodigiosa que hay que agitar hasta los posos  antes de usar. La mixtura de sustancia irreal  se convierte en una pócima mágica que crea una suprarrealidad donde la imaginación  más inverosímil se nos hace tiernamente creíble.

Los elementos de atracción para recrear una dimensión racional, nada que ver con la coherencia de lo rutinario, devienen de una visión romántica de la existencia en la que se abarca la muerte con una trascendentalidad que nos convence de los muchos beneficios de experimentar las emociones de un cadáver.

Desaparecida la carne, los andares de Carola, la protagonista, pertenecen a los huesos que se trasladan con toda naturalidad ósea, buscando significado a las remembranzas de lo vivo, en tanto la mirada rectangular y en blanco y negro de la calavera da cuenta de los misterios existenciales observando el entorno,  traspasadas las barreras de lo mortal.

Los cadáveres conforman una variedad de pensamiento tan estrambótico como el de los vivos en una realidad donde todo es posible más allá de lo imaginariamente predecible.

Imaginación desbordada con un ingenio perspicaz de argumentación que parece inspirada  de los trasuntos metafísicos de una autora que  parece convenir con la fantasía, una expansiva sabiduría de lo imposible que crea un entorno ordenado y clarificador de una realidad de la que nos imbuimos en la sensación de un mundo que bien podría haber sido, como ella lo describe, de no ser evidente éste.
    De este modo es fácil imaginar la volátil disposición de la Autoestima a escapar, cuál díscola mariposa, de los individuos que la pierden o introducirse un escritor, en su libro a medio escribir, para sustituir a su indispuesto  personaje con el fin de acabar la obra... los tintes surrealistas son absoluta, demoledoramente ingeniosos.
     En “Pan de rana” de Inma Millás, todo es necesariamente posible, no obstante la Muerte representa un simbolismo de dulzura tragicómica en el que el entendimiento es tan versátil como ofuscador, durante otro periodo de aprendizaje al otro lado de lo existente… o lo evidente, porque bien  podría ser la etapa de la mortandad una transición costumbrista de la que aprender como esqueletos lo que el cerebro, ocupando la calavera, no logró desentrañar.
    Porque  la falta de entrañas, de vísceras funcionales, no implica que la protagonista esquelética, literal, sienta con los sentidos predispuestos sin órganos que expliquen su funcionalidad existencial. El giro final aun implicará más sorpresiva una narración gratamente pasmosa.

Inma Millás se descabalga de la realidad para enaltecer la consciencia de muerte y convertirla en un deleite poético, intelectual, romántico, sensible, muy sensible, humorístico y transcurrida en compañía de personajes con el mismo destino de divagación en busca de los misterios de lo infinito a través de los sentimientos despiertos. En esta asombrosa novela nada es lo que parece: ni los muertos parecen estarlo en el fondo, ni los vivos parecen ver y  escuchar mejor que los ojos o los oídos de los que no lo están. Nada es lo que puede parecer y todos terminaremos pareciendo en el Campo Santo de la incertidumbre que pondrá fin al capítulo de las paradojas que seguirán siendo paradójicas para quienes hayan de seguir pensando sobre ello hasta dar con los huesos en la tumba.

De la muerte nadie se libra pero tenemos la oportunidad de comprender su cometido que la autora descifra con armónicas conclusiones y sentires dulcificados.La ironía acrecienta la impronta de inteligencia sistemática que se desgrana durante las 165 páginas de sorprendentes aspiraciones conseguidas.

La Muerte que recrea Inma Millás es amable y virtuosa, una continuación de la epopeya  de las inquisitivas obligaciones que nos devuelve al destino de lo efímero para descubrir la belleza de lo perenne en las Artes de la música, los versos, la literatura y la inspiración de lo creativo, inmortal, pese a la temporalidad de los creadores.

Afirmaría que las imaginaciones de la autora columbran una intuición espiritual, ahondada en la sencillez de un alma que se desparrama virtuosa sobre el papel, con estilo de impecable letra cultivada, dando consistencia a la sospecha de algunos mortales que pensamos que nada acaba, sólo se transforma, como viene a consignar las investigaciones de la avanzada Física Cuántica que explica la existencia de múltiples dimensiones inadvertidas por los sentidos de lo humano… como la energía portentosa de “Pan de rana” que , en su convicción singular, nos brinda la oportunidad de emocionarnos y congraciarnos con la Parca que en las líneas de esta obra se nos transforma en amable conocida de ida, vuelta... e ida...

Sólo un alma evolucionada, podía escribir tanta maravilla y lleva el libro una rúbrica de realista dureza de la vida que con la fantasía de la muerte es pura dulzura y con la consistencia de un significado donde nada cae en saco roto, ni ataúd desencajado; ni siquiera el esqueleto de la protagonista que gusta darse largos paseos por una escuela llamada cementerio y de la que aprenderemos, aun respirando, mucho.

Desconcertante e imaginativa, viene a a dar la razón "Pan de rana" de que no hay peores vivos que los que no saben ver ni oír... con lo aguzados que están los sentidos de los muertos.

Ignacio Fernández Candela